La cubierta o tejado de un edificio es una de las partes más importantes del mismo. Por su continua exposición a las inclemencias del tiempo y demás factores externos, la decisión sobre su construcción debe ser concienzuda y responsable. En este artículo desglosamos las características de dos tipos de tejado muy diferenciados entre sí: el tejado plano y el tejado inclinado.

Características de las cubiertas planas

Las cubiertas planas son aquellas que carecen de inclinación en su superficie, aunque pueden llegar a tener un cierto grado en algunas ocasiones, en torno al 3%, para favorecer la evacuación de agua. La principal característica de este tipo de cubiertas tiene que ver con esto mismo, y es que necesitan contar con un buen aislamiento y una gran capacidad de impermeabilidad para no verse rápidamente dañadas por el efecto del agua en caso de lluvias.

Para ayudar a la evacuación del agua, los tejados planos cuentan con sumideros repartidos a lo largo de todo el área, los cuales deben estar debidamente conectados a la canalización pertinente para el vaciado de agua.

Otra característica de las cubiertas planas es su potencial uso transitable. Al contrario de lo que sucede con las cubiertas inclinadas, por mera imposibilidad, los tejados planos pueden configurarse de cara al uso de las personas. Son las azoteas: un acabado del edificio sin inclinación con acceso desde el interior y un muro bordeando el área. Los usos que se les puede dar a las azoteas son variados: desde terrazas hasta piscinas, pasando por zonas verdes e incluso huertas.

En relación con la construcción sostenible, las cubiertas planas ofrecen también la posibilidad de convertirse en cubiertas vegetales. Éstas no suelen ser transitables, y consisten en la instalación de plantas a lo largo de toda la superficie. Los conocidos como techos verdes presentan numerosos beneficios: además de favorecer el aislamiento térmico y acústico del interior del edificio y su consiguiente mejora de la eficiencia energética, ayudan a reducir la contaminación de las ciudades y mejoran la calidad del aire. También suponen una importante ayuda en la gestión del agua de lluvia de los tejados planos, por lo que son una buena vía a tener en cuenta.

Fotografía aérea de varios edificios con cubierta plana.

Características de las cubiertas inclinadas

Las cubiertas inclinadas son aquellas que cuentan con una pendiente superior al 10%. En función de los faldones con los que cuenten, pueden conocerse como tejado a un agua, a dos aguas, etc. La principal ventaja de este tipo de cubiertas frente a las cubiertas planas es su facilidad a la hora de evacuar el agua de lluvia, gracias a tener a la gravedad de su lado. Es por esto que la variedad de materiales con los que puede ser construido un tejado inclinado es mayor, ya que el factor de la impermeabilidad no es tan determinante.

Las cubiertas inclinadas son además ideales para la instalación de placas solares, en las vertientes orientadas hacia el sur, algo muy frecuente en países centroeuropeos y que en España comienza poco a poco a popularizarse.

Tejados inclinados en los edificios de una ciudad.

Frente a la gran variedad de usos de las cubiertas planas, los tejados inclinados siguen encarnando la imagen de casa tradicional dentro de nuestro imaginario, más asociada al entorno rural y las casas unifamiliares que a las grandes ciudades y los edificios de pisos y apartamentos. No obstante, se puede recurrir a ambos tipos indistintamente, atendiendo eso sí a la ubicación, en función del clima, y los criterios estéticos.