En este blog ya hemos hablado de casas de consumo casi nulo o casas pasivas. Las casas pasivas son aquellas en las que prácticamente todo el aporte necesario de energía procede de fuentes naturales, es decir, que la obtención de esta energía se produce de un modo pasivo gracias a los fundamentos de la arquitectura bioclimática. Estas casas también se denominan de consumo casi nulo porque este sistema de obtención de energía siempre se combina con sistemas de energías renovables, como por ejemplo el uso de placas solares o sistemas de geotermia y aerotermia.

En este artículo os enseñamos algunas de las casas de consumo casi nulo que existen en España.

Can Tanca: la casa unifamiliar de Ibiza con certificado Passivehaus Premium

Can Tanca es una vivienda unifamiliar ubicada en el interior de Ibiza, en el entorno de Sant Llorenç, construida a partir de una estructura de madera. Cuenta con la certificación Passivehaus Premium: es el quinto proyecto del mundo en recibir este tipo de sello. Fue diseñada por el Grupo Terravita, y no sólo está diseñada con los principios de la arquitectura bioclimática, sino que además sus inquilinos se pueden permitir estar fuera de la red de abastecimiento de aguas y electricidad porque no lo necesitan: Can Tanca genera más energía de la que consume.

Can Tanca.

Los fundamentos de las casas pasivas que convergen en Can Tanca consisten en un aislamiento término de calidad, la ausencia de puentes términos a lo largo de la envolvente, ventanas de doble cristal y un elaborado sistema de ventilación con recuperación de calor.

Además, Can Tanca recoge el agua de la lluvia, con la que consigue autoabastecerse. Este agua es almacenada y depurada de cara al consumo de la vivienda, la cual a su vez se vuelve a depurar para emplearla en el riego.

Palacio de Congresos Europa: rehabilitación y ampliación en Vitoria-Gasteiz

El Palacio de Congresos Europa de Vitoria-Gasteiz fue construido a finales de los años 80. En 2013, el ayuntamiento realizó una auditoría energética y en materia de sostenibilidad tras la cual se decidió a rehabilitar y ampliar el edificio.

Entre las medidas que se han tenido en cuenta a lo largo de los últimos años de cara a llevar a cabo esa rehabilitación, la cual se ha hecho por fases, se encuentra la mejora del aislamiento de la envolvente general de todo el edificio, tanto fachada como cubierta, la instauración de un sistema de ventilación con recuperación, la instalación de placas solares, etc. Además, se han disminuido las exigencias de confort en áreas de baja permanencia, y se ha mejorado las eficiencia y sectorización de las instalaciones.

Tras la reforma, el Palacio de Congresos Europa de Vitoria-Gasteiz es capaz de limitar la entrada excesiva de radiación solar en verano dentro del edificio, mientras que en invierno el aislamiento de la envolvente y la fachada vegetal facilitan el aprovechamiento al máximo de la energía solar.

El Garrofer: reforma de la escuela pública de Viladecans, Barcelona

La escuela pública El Garrofer de Viladecans, en Barcelona, se construyó en 1974. En 2015, un estudio del Àrea Metropolitana de Barcelona reveló que el edificio requería un alto consumo de calefacción debido a sus deficiencias en el aislamiento de la envolvente.

El ayuntamiento decidió realizar las reformas necesarias para acercarse lo máximo posible a un edificio de consumo casi nulo, y así reducir tanto los costes como las emisiones de CO2 de la escuela. Las obras tuvieron lugar en 2018 y costaron un millón de euros. El proyecto fue diseñado por el estudio de arquitectura EnergiHaus y la arquitecta Berta Pujol.

Imagen del resultado tras la reforma. Berta Pujol.

Esta reforma incluyó una mejora en el aislamiento término exterior, tanto en fachadas como en cubierta, la instalación de un sistema de ventilación mecánica controlada que renueva el aire del interior del edificio adaptándolo a una temperatura de confort, las mejoras generales en la eficiencia del alumbrado y el aislamiento de las puertas y ventanas, y la instalación de protecciones solares en las fachadas más expuestas al sol.

 

Poco a poco, la popularización de las casas pasivas o de consumo casi nulo podrán acercarnos a unos mayores niveles de sostenibilidad y eficiencia energética, de los cuales se podrán beneficiar tanto nuestros bolsillos como el medio ambiente.