A la hora de hablar de aislamiento en un edificio no podemos pasar por alto la situación de la envolvente. En arquitectura, se denomina envolvente a la capa externa de un edificio; es decir, a las paredes y techos que separan el interior del exterior. En este arte artículo os contamos la clave para mejorar el aislamiento de la envolvente: la eliminación de los puentes térmicos.

¿Qué es un puente térmico?

Se denomina puente térmico a esas zonas puntuales de la envolvente de un edificio que transmiten calor más fácilmente que el resto. Ello se debe principalmente al tipo de material que ocupa estas zonas: hay componentes que conducen el calor mejor que otros. También puede darse si se trata de un elemento que está a la vez en contacto con el interior y el exterior, sin ninguna capa de extra de por medio.

Por ejemplo, una ventana simple con marco metálico transmitirá mucho mejor el frío o calor de fuera que una con marco de madera o con un cuidado revestimiento aislante. Esta variación de la resistencia térmica es la que rompe la superficie aislante, ya que el interior podría tanto perder como ganar calor, incidiendo directamente en el consumo de energía que necesitamos para obtener una temperatura confortable en casa.

Distribución de la temperatura en un puente térmico. Vanesa Ezquerra.

Otros casos de puentes térmicos son, por ejemplo, los pilares de hormigón insertados en un muro en contacto con el exterior (el hormigón es mayor conductor que el ladrillo), el cajón de la persiana, el suelo de la vivienda cercano a la fachada si el forjado atraviesa la misma, la unión de tabiques interiores con muros de la fachada o el propio cristal de las ventanas, si fuera de una sola capa.

Rotura de puentes térmicos

Así pues, la rotura de puentes térmicos es la eliminación de estos. Sustituir, en la medida de lo posible, los materiales conductores en contacto con el exterior pueden mejorar de forma importante el aislamiento general de nuestra casa. En el caso de las ventanas es una reforma fácil; otra cosa es si el muro exterior presenta zonas húmedas o con moho. Ello significaría que en esas áreas hay un puente térmico, como un pilar o una viga de hormigón o acero atravesando la pared de ladrillo, y esto es más difícil de subsanar, al tratarse de la misma estructura del edificio.

Los pilares y las vigas, cuando son de hormigón, suponen un puente térmico en la envolvente del edificio.

 

Se calcula que una casa puede perder hasta un 20% del calor de las estancias interiores debido a los puentes térmicos. Es por esto que a la hora de hablar de aislamiento no podemos olvidar la importancia que tiene la rotura de los mismos. Diseñar y construir nuevos edificios teniendo en cuenta la eficiencia energética es hoy en día un factor imperante dentro del proceso.